Reguladores de pH

Para el tratamiento del agua de las piscinas, el valor de pH es muy importante al ser un valor de medida que aporta información sobre la naturaleza ácida, neutra o alcalina de una solución. El valor de pH ejerce una gran influencia en la actividad del cloro dosificado, en la resistencia a la corrosión química, en la tolerancia cutánea y/o ocular, así como en el proceso de floculación.

Por tanto, una etapa importante en el tratamiento del agua de la piscina es la corrección correspondiente del valor de pH. La adición o no de un ácido (para reducir el pH) o de un alcalino (par aumentar el pH), y la cantidad a añadir para ajustar el valor del pH dependen de la alcalinidad del agua, del método de desinfección utilizado y del nivel de contaminación de la piscina, y se pueden regular y ajustar de acuerdo a las instrucciones del fabricante.

Los reactivos más habituales están regulados por las siguientes Normas:

  • Carbonato de sodio (conforme a la Norma EN 15362), bicarbonato de sodio (conforme a la Norma EN 15075) o hidróxido de sodio (conforme la Norma EN 15076) si el valor de pH es demasiado bajo.

  • Dióxido de carbono (conforme a la Norma En 15513), ácido clorhídrico (conforme a la Norma EN 15514), ácido sulfúrico (conforme a la Norma EN 15078) o hidrogenosulfato de sodio (conforme a la Norma EN 16038) si el valor de pH es demasiado alto.

El pH óptimo para el agua de una piscina debe situarse en el rango 7.2 – 7.8, en el que el cloro es donde presenta su mayor efectividad

Aunque el concepto de pH no es tan familiar como lo es el de la cloración, no es por ello menos importante. El pH óptimo para el agua de una piscina debe situarse en el rango 7.2 – 7.8, en el que afortunadamente el cloro es donde presenta su mayor efectividad. Un agua ácida (pH inferior a 7.0) puede producir corrosión en los accesorios de la piscina, mientras que un pH demasiado alcalino (mayor de 7.8) favorecerá
la formación de incrustaciones calcáreas, así como una pérdida de efectividad del cloro y la aparición de micro organismos. En ambos casos, se producen molestias, más o menos severas, para los bañistas.

Regulador PH

Además, los procesos de cloración tienden a modificar el pH del agua por lo que es necesario realizar un control sobre éste, incluso en algunos procesos de tratamiento de agua van unidos al control de pH.

En la actualidad, la medida del pH del agua es un procedimiento sumamente sencillo. Bien se realiza de forma manual con reactivos basados en el método colorimétrico o de forma automática con la inclusión de un electrodo en el circuito hidráulico agua y visualizar la medida directamente en el regulador. A pesar de su mayor coste, es preferible realizar la regulación de forma automática, evitando la manipulación de productos peligrosos, que no exista una exactitud en las mediciones y que el control no sea continuo, cosa que puede acarrear problemas al resto de la instalación; hay dos tipos de equipos reguladores de pH:

  • Equipos Peristálticos: se denomina un equipo peristáltico, a los equipos que funcionan mediante un tubo de santoprenne estrangulado por un eje rodillo o aspa.

  • Equipos Electromagnéticos o de Membrana:funcionan mediante un pistón que golpea sobre una membrana que inyecta la dosis regulada y necesaria en cada golpeo del pistón; son menos habituales.