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La primavera trae el buen tiempo y con él vuelve a dispararse la demanda de piscinas privadas ante la incógnita de qué pasará este verano de posibles restricciones por la pandemia de coronavirus.

Cada vez son más las familias o urbanizaciones que deciden construir una piscina para disfrutar de esta zona de recreo sin salir de su propio espacio privado.

Tanto es así que las empresas dedicadas a la construcción de piscinas rozan la saturación. A día de hoy, ya es muy difícil encontrar forma de instalarla antes de verano. Las listas de espera son de un año.

La maquinaria no para para los instaladores de piscinas: “Nunca hemos estado tan saturados como estamos ahora”. La enorme demanda está provocando incluso problemas de suministros entre los fabricantes: “Estamos casi duplicando la producción”.